lunes, 31 de octubre de 2011

Halloween

Que maravilloso es ser pequeño, inocente, inconciente...
Que estupendo era ignorar los problemas.
Lo único importante era jugar y esconderte a la hora de la ducha para no hacerlo, no querer irte a dormir, no querer dejar de jugar, no querer irte del parque.
Que complicado es ahora todo, que triste es sentirte aislado de tus amigos, no entenderlos ni a ellos, es triste ver que todo se desmorona pero que puedo hacer yo en contra si la decisión es de ellos. Desearía salir, festejar, disfrutar de los días, de las tardes, de los momentos que podría pasar con ellos, pero en cambio, estoy en la  cárcel en la que despierto cada mañana, y de la que cada vez salgo menos.
Algún día podré  huir a otra cárcel distinta, a mi propia cárcel, en la que yo decidiré hasta el color de mis barrotes, en la que podrá entrar quién yo quiera, y cuando yo lo desee.